Qué pasa cuando la planta y la oficina van por separado
En la planta, cada carga sale con su albarán hecho en el programa de la dosificadora. En la oficina, otra persona tiene que pasar esos albaranes al programa de gestión para poder facturarlos, controlar el stock y saber qué se ha consumido.
Ese segundo tecleo es donde aparecen los errores: un albarán que no se pasa, una obra mal escrita, unos consumos que no cuadran con las entradas de materia prima. Y la facturación se retrasa hasta que alguien termina de copiarlo todo.
Gesthorm quita ese paso. Se conecta con el sistema de carga de cada planta y recoge la información en cuanto se genera.