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Aditivos del hormigón: cómo controlar su consumo y su coste

Cuánto aditivo consume de verdad tu planta, cuánto pesa en el coste de cada metro cúbico y dónde se pierde, con los límites del Código Estructural.

Equipo de Gesthorm · Infonet Consultores4 min de lectura

Dos contenedores GRG de mil litros con jaula metálica, como los que guardan el aditivo líquido en planta

Los aditivos son una parte pequeña del volumen del hormigón y, a la vez, una de las que más pueden mover su coste. Un plastificante mal dosificado, un superplastificante que se usa «para que salga bien» o un depósito que nadie cuadra pueden hacer que la fórmula cueste más de lo que dice el papel. Esta guía explica cómo controlar el consumo de aditivos en la planta, cómo meterlo bien en el coste del metro cúbico y qué dice el Código Estructural sobre su uso.

Qué dice la norma sobre los aditivos

El artículo 31 del Código Estructural (Real Decreto 470/2021) define los aditivos como productos que se incorporan al hormigón en una proporción no superior al 5 % del peso del cemento para modificar alguna de sus características. Recoge seis tipos (tabla 31.2):

  • Reductores de agua o plastificantes.
  • Reductores de agua de alta actividad o superplastificantes.
  • Modificadores de fraguado: aceleradores y retardadores.
  • Inclusores de aire.
  • Multifuncionales.
  • Moduladores de la viscosidad.

Todos deben tener marcado CE según la norma UNE-EN 934-2, y su declaración de prestaciones indica el intervalo de eficacia, es decir, la proporción a emplear. En hormigón armado o pretensado no se pueden usar aditivos con cloruros u otros componentes que favorezcan la corrosión de las armaduras.

Para la dosificación, el Código pide que el dosificador de aditivos tenga una precisión de ±1 % (apartado 51.2.3.5) y fija una tolerancia de ±5 % sobre el peso o volumen requerido (apartado 51.3.2.6). Los aditivos se pueden incorporar en planta o en obra, pero añadirlos en obra requiere la autorización de la dirección facultativa y el conocimiento del suministrador (artículo 31).

Dónde se va el aditivo que no está en la fórmula

Cuando el consumo real de aditivo es mayor que el teórico, las causas suelen estar entre estas:

  • Correcciones manuales del operador para ajustar la consistencia, que no quedan registradas como cambio de fórmula.
  • Dosificadores sin calibrar, que pesan o miden de más de forma sistemática.
  • Adiciones en obra desde el camión, que salen del depósito de la planta pero no figuran en el albarán.
  • Fórmulas desactualizadas: la dosis real ha cambiado con la temporada o con un cambio de cemento, y la receta del programa no.
  • Pérdidas en la recepción y el almacenamiento: descargas que no se miden, sedimentación en depósitos sin agitación o daños por helada. El Código pide que los aditivos líquidos se almacenen protegidos de la helada y, si hace falta, con agitadores para mantener los sólidos en suspensión (apartado 51.2.2.5).

Cómo controlar el consumo paso a paso

  1. Registra cada entrada de aditivo con su albarán de proveedor: producto, cantidad y precio.
  2. Toma el consumo teórico de cada carga a partir de la fórmula y los metros cúbicos fabricados.
  3. Toma el consumo real de lo que registra la dosificadora en cada carga.
  4. Compara entradas con consumos cada mes, por planta y por producto, y cuadra con la medición del depósito.
  5. Investiga las diferencias por fórmula, por operador y por obra.

Lo importante es que el consumo real salga de la dosificadora y no de una estimación. Es la diferencia entre saber que se gasta de más y saber dónde.

Si tienes varias plantas, haz la comparación planta por planta. Un mismo aditivo con la misma fórmula puede consumirse de forma distinta en dos plantas por la humedad de los áridos, el tipo de amasadora o la costumbre del operador. Las diferencias entre plantas son una buena pista para encontrar dónde ajustar.

Y no olvides calibrar los dosificadores. El Código fija la precisión que deben tener, pero la única forma de saber que la cumplen es comprobarlo periódicamente y dejar registro. Un dosificador que mide de más un poco en cada carga se nota mucho a final de año.

El aditivo en el coste del metro cúbico

Para que el coste de cada fórmula sea fiable, el aditivo tiene que entrar con su precio real de compra, transporte incluido, y con la dosis real. Un ejemplo de cómo se ve la diferencia, con cifras inventadas solo para ilustrar:

ConceptoTeóricoReal
Dosis de superplastificante1,0 % del cemento1,2 % del cemento
Cemento por m³300 kg300 kg
Aditivo por m³3,0 kg3,6 kg

Esa diferencia, multiplicada por el precio del aditivo y por los metros cúbicos del mes, es dinero que no aparece en ninguna factura de venta. Repite la cuenta con tus datos reales.

Ten en cuenta también que la ficha técnica que el Anejo 4 del Código pide para los ambientes XC3, XC4, XD, XS, XF, XA y XM incluye la cantidad de aditivo con su tolerancia, y admite reflejar un rango que recoja las variaciones por las condiciones ambientales. Si tu consumo real se sale de ese rango, no es solo un problema de coste.

Errores frecuentes

  • Calcular el coste de la fórmula con el precio de hace meses.
  • No separar los aditivos por producto y meterlos todos en una partida de «aditivos».
  • No registrar el aditivo añadido en obra.
  • Comparar el consumo con las facturas del proveedor en lugar de con las entradas reales.
  • No revisar las fórmulas cuando cambia el cemento o el proveedor de aditivo.

Consumos, stock y coste en un mismo sitio

Gesthorm recoge de la dosificadora los consumos de materia prima de cada albarán de salida y los albaranes de entrada de cada materia prima, con el coste del material y el de su transporte. Con eso hace el balance de masas: lo que ha entrado frente a lo que se ha consumido, planta por planta, con el stock valorado. Si el aditivo no cuadra, lo ves.

Cada fórmula se guarda con su composición y Gesthorm calcula su coste por metro cúbico, actualizado según entran nuevas compras. Lo tienes en balance de masas y stock y en el coste del metro cúbico.

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